Nuestra historia
Hookn Sling nació en 2016 como un cuaderno grapado que repartíamos en la puerta de la Sala Arrebato. Ocho años después, seguimos con la misma obsesión: contar lo que ocurre cuando una banda sube a un escenario pequeño y el público está a menos de tres metros.
2016
Arrancamos con doce páginas fotocopiadas y una entrevista a una banda que ensayaba en un sótano de Lavapiés. La tirada fue de cincuenta ejemplares y los vendimos todos en un concierto benéfico.
2018
El papel se quedó corto. Empezamos a publicar crónicas semanales y la lista de fechas confirmadas se convirtió en la sección más consultada. Los técnicos de sonido empezaron a escribirnos con correcciones y anécdotas.
2020
Con las salas cerradas, dedicamos los meses a grabar entrevistas por teléfono y a documentar cómo las bandas ensayaban en casa. Aquella temporada nos enseñó que la escena no desaparece, solo cambia de formato.
2022
Dejamos de depender de lo que pasaba en Madrid. Sumamos colaboradores en Valencia, Bilbao y Sevilla que cubren sus circuitos locales con la misma mirada: sin postureo, con las botas puestas en la sala.
2023
Lanzamos la sección práctica: cómo registrar una canción, qué dice un contrato de sala, cómo montar una gira de fin de semana sin perder dinero. El feedback de los músicos redefinió nuestra línea editorial.
Hoy
Seguimos siendo un equipo pequeño. No buscamos ser el medio más grande, sino el más fiable para quien toca en una sala de aforo reducido y para quien quiere descubrir esa música antes de que suene en otro sitio.
8
años cubriendo la escena independiente
120+
bandas entrevistadas antes de su primer gran concierto
15
salas colaboradoras que confían en nuestras crónicas
Nuestra identidad
Hookn Sling nació en las salas pequeñas, entre amplificadores prestados y maquetas grabadas de madrugada. Somos una publicación mensual que documenta la escena independiente española desde dentro: sin filtros de grandes sellos, sin pretensiones de festival masivo.
Nuestras páginas están pensadas para guitarristas que ensayan en locales sin ventilación, vocalistas que cargan su propio equipo, técnicos de sonido que conocen cada rincón de las salas de su ciudad y oyentes que prefieren descubrir un grupo antes de que suene en la radio.
También para quienes organizan conciertos con aforo de cien personas y para los que graban su primer disco con un presupuesto que no llega a tres cifras. Si formas parte de esa cadena, esto va contigo.
No publicamos notas de prensa disfrazadas de entrevistas. Cada número incluye crónicas escritas después de estar en la sala, reseñas de discos autoproducidos que nadie más va a cubrir y reportajes sobre el proceso real de creación: las limitaciones, los errores y las soluciones improvisadas.
Analizamos equipamiento accesible, explicamos cómo registrar una canción sin agencia y damos pautas para montar una gira de fin de semana con dos conciertos y un sofá donde dormir.
Antes de escribir una entrevista, asistimos al concierto. Antes de reseñar un disco, lo escuchamos entero, varias veces y en distintos equipos. El contexto importa tanto como la música.
Una banda que lleva dos años tocando en su barrio merece la misma atención que un grupo con más rodaje. La escena local se sostiene por todas sus capas, no solo por las que ya tienen nombre.
Cada número incluye fechas confirmadas, consejos sobre derechos de autor y guías prácticas. Queremos que quien lea la revista pueda usarla al día siguiente, en el local de ensayo o en la sala de conciertos.
Llevamos años recorriendo carreteras secundarias para llegar a salas con nombre propio, hablando con quienes hacen posible que la música suene en directo cada fin de semana. Esta revista es el registro de esa conversación continua.