Decisiones reales de una banda que acaba de empezar a girar: qué funcionó, qué falló y qué se cambió antes del segundo bolo.
Cuando Los Faroles confirmaron su primera minigira de fin de semana, tenían tres fechas, un coche prestado y un presupuesto que apenas cubría gasolina y un par de cenas. La primera semana de ensayo intensivo no fue sobre pulir canciones, sino sobre resolver problemas concretos: quién llevaba el ampli de bajo, cómo encajar la batería en un maletero pequeño y qué hacer cuando el vocalista se quedó sin voz el jueves.
El primer bolo fue en una sala de unos sesenta metros cuadrados con un escenario elevado apenas diez centímetros. El sonido de sala era decente, pero el monitor del vocalista llegaba tarde y distorsionado. La solución no fue técnica: simplemente movieron el ampli de guitarra un metro a la izquierda y bajaron un punto la ganancia. Pequeños ajustes que no aparecen en los manuales.
La segunda noche, en un bar con la barra pegada al escenario, el problema fue otro: el público hablaba alto y la banda no tenía suficiente presencia. Subir el volumen no ayudó. Lo que funcionó fue acortar los silencios entre canciones y bajar la iluminación general durante el tema más lento. El contraste hizo el resto.
Entre bolo y bolo, el grupo dedicó una hora a revisar el setlist. Quitaron una versión que nadie conocía y añadieron un tema nuevo que habían descartado por miedo a que sonara mal en directo. Resultó ser el que mejor respondió el público. La lección fue clara: la primera semana de gira no es para perfeccionar, es para observar y ajustar.
También aprendieron a gestionar los tiempos. Llegar con dos horas de margen a cada sala les permitió probar el equipo sin prisas y hablar con el técnico de sonido antes de que empezara la prueba. Esa conversación de diez minutos evitó más de un problema durante el concierto.
El balance de la semana no se mide en euros ni en asistentes. Se mide en lo que la banda sabe ahora sobre su propio sonido, sobre las salas y sobre cómo reaccionan cuando algo no sale como lo habían planeado. Esa información no se aprende en el local de ensayo.